En un articulo anterior, cubrimos algunos de los problemas que nuestro sistema alimentario está enfrentando e introducimos el concepto de las dietas sostenibles. El enfoque de este articulo es de dar consejos prácticos acerca de cómo podemos cambiar nuestros hábitos alimentarios para crear un mundo más sustentable.

Para lograrlo, necesitamos una buena definición de qué son las dietas sostenibles. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) tiene una. Ellos definen las dietas sostenibles como dietas «con bajo impacto ambiental que contribuyen a la seguridad alimentaria y nutricional y a una vida saludable para generaciones presentes y futuras».

Nuestro impacto sobre el medio ambiente

En este articulo nos vamos a enfocar en la primera parte de la definición: «dietas con bajo impacto ambiental». Nuestro planeta está siendo contaminado más y más cada año que pasa. Con más de 7 billones de habitantes en la tierra, necesitamos asegurarnos que estamos utilizando bien los recursos que tenemos. Puede ser que no lo reconozcamos, pero la mayoría de los alimentos que se venden hoy en día cargan muchas consecuencias.

Aunque vivimos en una edad de mucha tecnología y sabiduría, parece que tenemos problemas ambientales de sobra. El agotamiento de nuestras reservas hídricas, los OMG, la propagación de las súpermalezas, la polución, la deforestación, la eliminación de deshechos animales, el calentamiento global, y el manejo de basuras son solo algunos de los problemas que enfrentamos. Mientras que no podemos solucionar estos problemas de un día para otro, podemos empezar a poner nuestro grano de arena. Piensa en esta manera: si no cambiamos nuestros hábitos alimentarios personales, ¿cómo podemos esperar que la sociedad cambie? Si suficientes personas cambian su hábitos adquisitivos, las compañías escucharán; la disponibilidad aumentada de comida orgánica (hasta en supermercados como Walmart) lo prueba.

No tenemos más excusas, es tiempo de cambiar. Para ayudarte, hemos hecho una lista de cuatro formas practicas de cambiar tus hábitos dietéticos para mejor seguir una dieta sostenible:

  1. Consume alimentos cultivados localmente

Una de las cosas más sencillas que podemos hacer para combatir la energía gastada (en transportar nuestros alimentos alrededor del país y el mundo) es consumir alimentos cultivados localmente. El mercado campesino local es el mejor lugar donde empezar. (Si nunca has visitado un mercado campesino, tenemos una excelente guía de cómo empezar.) Ve al mercado campesino antes de ir al supermercado, puede ser que encuentres la mayoría de tu mercado allí.

Aunque muchas personas creen que el mercado campesino es más costoso que el supermercado, los precios generalmente son competitivos y a veces más baratos que en otros lugares. Además, vas a estar apoyando a los agricultores locales y la comida que consigues va a ser más fresca, saludable, y lo más seguro es que también va a ser más deliciosa.

Si vives en el campo, asegúrate de poner cuidado cuando veas puestos vendiendo frutas y verduras al lado de la carretera. Durante la época de la cosecha, no es posible encontrar una mejor fuente de alimentos frescos. También cuando la cosecha esta en su pico, puedes conseguir precios excelentes.

Las cooperativas alimentarias son otra opción. Estas llenan el espacio entre los mercados campesinos y los supermercados. Son más costosas, pero puedes estar seguro que estas recibiendo alimentos de calidad de los agricultores locales. También tienden a tener recipientes a granel con alimentos secos tales como trigo, arroz, frijoles y nueces. Comprar al granel es otra forma de ahorrar dinero, reducir los viajes al supermercado, y evitar mandar cantidades de basura del relleno sanitario.

  1. Come con las estaciones

Nuestro sistema alimentario nos ha dado las bendiciones de disponibilidad y conveniencia. Cualquier comida que deseemos está disponible en el supermercado, a veces 24 horas al día, 7 días a la semana. Hace unas décadas era muy diferente. Las personas les tocaba comer los alimentos que estuvieran en temporada. Si era diciembre y tus abuelos querían comer sandia, tendrían que esperar hasta el verano. Aunque la conveniencia tiene sus positivos, también hay beneficios en comprar alimentos en su época.

Primeramente, comer alimentos en su época es barato. Tiene que ver con la oferta y demanda; cuando un agricultor necesita vender 2000 libras de fresas, probablemente esté dispuesto a bajar el precio.

Segundamente, al comer estacionalmente vas a consumir alimentos más frescos, y consecuentemente alimentos más nutricionales.

En tercer lugar, el comer estacionalmente es mejor para el medio ambiente. Los alimentos en su estación tienen mucha más probabilidad de ser cultivados localmente, así reduciendo las emisiones de carbono. El comer estacionalmente también reduce bastante la energía utilizada para almacenar o preservar la comida. En su estación, la comida es más fácil de cultivar sin el uso pesado de químicos y pesticidas.

  1. Consume alimentos menos procesados

Puede parecer obvio, pero los alimentos procesados tienen más efecto sobre el medio ambiente que los menos procesados. Los alimentos procesados tienen muchos costos adicionales. Primeramente, pagamos por la energía que toma cocinar y procesar los alimentos, en segundo lugar, pagamos por el empaque. En tercer lugar, nos toca pagar por el transporte y la distribución. Dependiendo en lo que compres, vas a terminar con una cantidad inmensa de energía desperdiciada, daño ambiental, y un producto final que no es nada «fresco».

Lo más sencillo que podemos hacer es consumir menos alimentos procesados. No solo son más nutritivos los alimentos frescos, sino que no contienen las grasas adicionales, sal, y azúcar, sin mencionar los químicos y conservantes. Si todavía tienes ansias por galletas dulces o saladas, hazlas en casa en la forma tradicional. Sabrán mejor, y sabrás qué estas comiendo.

Dependiendo de lo que tiendes a comprar, también podrías ahorrar una buena cantidad de dinero. Recuerda, cuando comes alimentos procesados o preparados, estas pagando por la conveniencia que ofrecen. Por ejemplo, un tarro de 14 onzas de hummus en el supermercado probablemente cuesta 4 o 5 dólares. Sin embargo, si hicieras el hummus en la casa no te costaría más de un dólar y tomaría menos tiempo que un viaje al supermercado.

  1. Consume alimentos vegetarianos

Ya hemos llegado a nuestra sugerencia (probablemente) más controversial: volverte vegetariano para el bien del planeta. Aunque las investigaciones sobre el tema claramente demuestran su validez (o sea, las dietas vegetarianas son buenas para el planeta), seguramente es lo más difícil que las personas acepten y adopten. Muchos de nosotros somos muy cabeciduros o tercos como para ensayar el vegetarianismo o por lo menos el vegetarianismo parcial. Sin embargo, es un hecho que el consumir menos carne posiblemente es lo mejor que puedes hacer por el planeta.

Puedes preguntarte: ¿Cómo es esto posible? El meollo del asunto es que matamos 10 billones de animales anualmente en los Estados Unidos; y para criarlos necesitamos alimentarlos. De acuerdo a David Pimentel,  profesor de ecología en la universidad Cornell, «Si todo el cereal que se le da al ganado fuera consumido directamente por las personas, el numero de personas que pudiera ser alimentado sería casi 800 millones». Esto significa que el ganado de los Estados Unidos consume anualmente más cereal de lo que se necesitaría para alimentar 2½ veces la población de los Estados Unidos.

La producción de carne no es una iniciativa eficiente de energía (sostenible). He aquí algunas figuras adicionales:

  • En los Estados Unidos, se toma un promedio de 28 kilocalorías de combustibles fósiles para producir una kilocaloría de proteína animal (carne). Hasta un niño podría decirte que 28:1 es una proporción terrible.
  • Por cada libra de proteína animal producida, los animales son alimentados casi 6 libras de proteína vegetal. Ten en cuenta que las plantas tienen mucha menos proteína que la carne, por lo que la discrepancia es mucho más alta que 6:1.
  • Toma aproximadamente 100,000 litros de agua para producir 1 kilogramo de carne de res. La misma cantidad de agua podría utilizarse para producir 111 kilogramos de trigo o 200 kilogramos de papas.

El consumo de carne no es sostenible a largo plazo, ni para nosotros ni el planeta. ¿Por qué hemos de continuar gastando recursos naturales y contaminando el planeta? El día va a venir pronto en que seremos forzados a cambiar nuestros hábitos; ¿por qué no empezamos ahora?

Si no consideras nada más considera esto: De acuerdo a las investigaciones más recientes, 925 millones de personas  en el mundo tienen hambre (y muchísimos más están malnutridos). Si fuéramos a abandonar la practica de comer carne, no seria difícil alimentar al planeta.

En nuestro próximo articulo vamos a tratar más directamente con este tema. Vamos a enfocarnos en como nuestras dietas pueden «Contribuir a la seguridad alimentaria y nutricional y a una vida sana para las generaciones presentes y futuras». Si te perdiste la primera parte, no te la pierdas.

Si estas buscando recetas vegetarianas buenas, Revisa la cocina de Salud y Vida. Una receta favorita que tenemos es los Frijoles kenianos con arroz. ¡Esta receta ha de satisfacer hasta al carnívoro más hambriento!


Acerca del autor

Jonathan Ewald

«Si el hombre piensa en su estado físico o moral él generalmente descubre que está enfermo.» - Johann Wolfgang von Goethe

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