De vez en cuando mis niños vienen al hospital conmigo mientras hago mis rondas con los pacientes. Esta mañana, estaban sentados en la sala de las enfermeras coloreando libros felizmente. Cuando llegué a recogerlos, noté un camión de Coca-Cola estacionado cerca de la entrada del hospital. Mi hijo inmediatamente lo notó también, «Mamá», dijo en una voz clara y alta. «¡Ese es un jugo muy malo!»

«Ah, así es, hijo», le susurré. «Pero no todo el mundo lo sabe».

«Pero mami», insiste en voz alta, «¡necesitamos decirles!»

O sea que sí, mis niños han sido indoctrinados que la gaseosa, cola, y las bebidas edulcoradas en general son «¡jugos malos!» Ahora simplemente necesitamos crear algunas señales sociales para cuando esta información puede compartirse apropiadamente…

En una nota más seria, estoy agradecida que ya hayan empezado a asimilar esta información. Con el estadounidense promedio consumiendo más de 400 productos de Coca-Cola anualmente realmente «necesitamos decirles».

Es verdad que los líquidos son de importancia vital para cada función corporal. Sin embargo, el AGUA es el liquido que el cuerpo desea y necesita. Aunque las sodas pueden suplir la demanda de agua del cuerpo, estas vienen con la adición de cafeína, azúcar, y otras substancias. Honestamente, estas substancias añadidas hacen que la cola sea un excelente limpiador de pisos/sanitarios/muebles pero una bebida terrible.

El niño promedio mayor de 2 años necesita de 40 a 64 onzas de agua cada día para mantener una hidratación adecuada. Obviamente esto varía un poco dependiendo de la actividad, la humedad ambiental, y la temperatura. El agua no necesita llegar en su «forma libre» de un grifo. Todas las frutas y las verduras contienen agua. Las bebidas y otros alimentos también contienen agua. Pero el agua clara sin adulterar es lo que más necesitan los niños.

El agua es importante para el cuerpo: Un 60% del cuerpo está hecho de solo agua. Tu corazón, pulmones, cerebro, riñones, hígado, y aún tu sistema digestivo dependen del agua para funcionar apropiadamente. Una queja común que oigo en mi practica es acerca del estreñimiento. Increíblemente, simplemente beber más agua puede ayudar a que tu sistema digestivo funcione mejor y tanto tratar como prevenir el estreñimiento.

Entonces ¿cómo sabes cuanta agua debes darle a tu niño? He aquí un examen sencillo: monitorea la frecuencia y el color de la orina. Si tu niño está orinando menos de una vez cada 4-6 horas mientras está despierto, tu niño probablemente necesita más agua. Si la orina es de un color muy oscuro, lo más probable es que tu niño necesite más agua. Quieres que la orina sea de un color casi amarillo ligero, o paja.

Si tu niño no está acostumbrado a beber mucha agua, añádela lentamente. Una forma de ayudar a los niños a beber más agua es consiguiéndoles una botella de agua personalizada. Hasta una botella sencilla de plástico de un dólar puede decorarse con calcomanías y reutilizarse múltiples veces. Mantenla llena y visible siempre. Mis niños tienen ambos su propio vaso. He puesto banquillos cerca de varios grifos para que puedan llenar sus vasos fácilmente. Durante el verano, a veces hacemos «paletas de agua» que los niños puedan chupar. Gráficos con calcomanías, listas para tachar, o recordatorios en el teléfono también pueden utilizarse para ayudar a incentivar la ingesta de agua.

En la mayoría de ciudades, el agua de grifo es mejor que el agua embotellada. Revisa tu condado y municipio local para obtener información sobre la calidad de tu agua. Si tu agua tiene un sabor levemente desagradable, ensaya añadiéndole un poco de jugo de limón o refrigerándola.

Mientras caminábamos saliendo del hospital y pasábamos el camión de Coca-Cola ofensivo, mi hijo agarró mi mano. «Mami», susurro, «¡espero que lar personas dejen de beber eso algún día y en vez beban agua!» «Espero lo mismo», susurré.


Acerca del autor

Rachel Nelson MD

se graduó de la Universidad de Loma Linda y completó una residencia pediátrica en la Universidad de California en Davis. Su pasión es ayudar a los niños a alcanzar su máximo potencial. Ella está casada con un cirujano de coloproctología con quien tiene dos niños: Amy y Michael. La doctora Nelson le gusta jugar afuera con sus niños, cuidar su huerta, y tocar música.

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