Las decisiones dietéticas afectan la salud, o la falta de la misma. Esto no ha de ser noticias nuevas para nadie. A menudo cuando pensamos acerca de ciertos problemas tales como obesidad, enfermedades cardiacas o diabetes, pensamos solo acerca de las obvias complicaciones físicas tales como el bagaje adicional alrededor del estomago, las arterias obstruidas, el páncreas sobre trabajado, o el aguijón doloroso de la neuropatía diabética. Pero estas y otras dolencias también atacan otro órgano igualmente sensitivo: el cerebro.

¿Será que los factores de riesgo para la enfermedad cardíaca y ataques cerebrovasculares tienen influencia sobre cuan bien piensas y recuerdas? De acuerdo a investigaciones presentadas en la reciente Sesión Científica numero 71 de la Asociación Cardíaca Americana, la respuesta es… sí.1 Los efectos de la diabetes, el fumar, la presión arterial elevada, y la obesidad están todos ligados a la disminución de la capacidad mental o la capacidad cognitiva. De acuerdo al investigador Merrill Elias, Ph.D., mientras más factores de riesgo tiene una persona, más grande es el riesgo de desarrollar discapacidades de memoria y aprendizaje.2, 3

El colesterol sérico elevado en la mediana edad, un factor de riesgo de enfermedad cardiaca, también esta asociado con la discapacidad cognitiva leve.4 No todos los niveles elevados del colesterol se deben a la dieta y el estilo de vida, pero vemos más y más niños y adultos sufriendo de niveles elevados de colesterol como resultado de la inactividad, el estrés crónico, obesidad, y una dieta generalmente pobre.

La ciencia está confirmando que los nutrientes que consumimos diariamente tienen un efecto inmediato sobre la función cerebral: «Será que lo que comemos puede influenciar la función mental? La respuesta ciertamente es afirmativa; ingerimos diariamente cualquier numero de compuestos que sabemos alteran la función mental.»5

La mayoría de personas saben que la calidad y la cantidad de alimentos que consumimos afectan nuestros cuerpos físicos así como nuestro riesgo de adquirir enfermedades en formas profundas. ¡Pero se entiende menos acerca del impacto critico que tienen nuestros hábitos alimentarios sobre la salud cerebral, la memoria, el humor, el aprendizaje, y hasta el comportamiento! En su libro The Memory Bible (la Biblia de la memoria), el doctor y neurocientíficos Gary Small dice: «Así como las dietas insalubres pueden llevar a problemas físicos tales como diabetes, enfermedad cardíaca, y obesidad, esas mismas chuletas, papas fritas y helados pueden negativamente y a veces irreversiblemente afectar nuestra aptitud cerebral, aunque los efectos pueden tomar décadas en aparecer».6

El crear un ambiente saludable para el cerebro incluye varios componentes vitales, que incluyen una dieta saludable, desafíos mentales, actividad física, una actitud positiva, y suficiente descanso. Cuando las neuronas cerebrales son nutridas en un ambiente saludable, pueden ocurrir beneficios sorprendentes, que incluyen la mejora del humor y la memoria. Y las mismas estrategias que mejoran la salud cerebral también ayudan al luchar contra los cuatro enfermedades de estilo de vida principales: enfermedad cardíaca, derrames, hipertensión, y la diabetes, las cuales perjudican tanto la aptitud mental como física.

El consumir una dieta saludable para el cerebro en realidad es tan fácil como comer una dieta saludable para tu cuerpo. De hecho, ¡las dos son lo mismo! Es importante consumir suficientes frutas y verduras frescas, cereales integrales, y frijoles que son altos en antioxidantes y fibra.

El cambio al consumo de grasas saludables tales como las que se encuentran en las aceitunas, aguacates, aceite de oliva, linaza, aceite de soya, y las nueces afectan la inflamación así como la función celular y la flexibilidad, los cuales son tan importantes para la salud del cerebro como el corazón. Por ultimo, el limitar las calorías cambiando el tipo de alimento consumido es más fácil (y más sabroso) que podría parecer al primer vistazo. ¡El cambio de las comidas chatarras atiborradas de calorías y productos grasos animales a alimentos frescos y altos en fibra provee más nutrición, mas satisfacción, más variedad y mejor salud cerebral!

 

Fuentes:

  1. American Heart Association Meeting Report, Abstract #492, 1999.
  2. NIDDM and blood pressure as risk factors for poor cognitive performance. The Framingham Study. Elias PK, et. al. Diabetes Care 1997 Sep:20(9)1388-95.
  3. Role of age, education, and gender on cognitive performance in the Framingham Heart Study: community-based norms. Elias MF, et. al. Exp Aging Res 1997 Jul-Sep:23(3)201-35.
  4. Midlife vascular risk factors and late-life mild cognitive impairment: A population-based study. Kivipelto M, et. al. Neurology 2001 Jun 26:56(12)1683-9.
  5. Diet, neurochemicals, and mental energy. Fernstrom JD. Nutrition Reviews 2001:59(1)S22.
  6. Small E. The Memory Bible (New York, NY: Hyperion Press, 2002) p. 127.