Una pregunta muy común que recibo de los padres que visitan mi practica es, «¿En que caso debo traer a mi hijo a recibir una evaluación medica de emergencia?» Yo sé que es difícil traer a un niño para una visita de emergencia. A menudo hay que sacar tiempo del trabajo, conseguir a alguien para que cuide los otros niños, y transporte a una instalación medica. Entonces, ¿Cuándo deberías estar lo suficiente preocupado como para llevar al niño a una evaluación? He aquí una regla empírica: si estas preocupado y no puedes excluir una enfermedad que haga peligrar la vida, lleva al niño para que lo evalúen. Es mejor estar preocupado demás que no preocupado y gravemente enfermo.

Sin embargo, es obvio que dependiendo de la edad del niño, diferentes enfermedades tienen diferentes manifestaciones. Por lo tanto, mientras que una temperatura de 100.4° F (38° C) no es razón de preocuparse en un niño saludable de 10 años, podría ser un síntoma de una meningitis fulminante en un infante de 2 semanas. A continuación se encuentran algunas señales y síntomas básicos (agrupados por edad) que pueden mostrarle a los padres o proveedores que una evaluación medica está indicada.

Nota: Esta lista NO es una lista exhaustiva y los padres deberían errar por el lado de la precaución en vez de «esperar a ver si se mejora». Sin embargo, sí da algunos buenos parámetros que los padres pueden utilizar para guiar su proceso de tomar una decisión.

 

Menos de 3 meses

  • Temperatura rectal mayor de 100.4° F (38° C)
  • Tinte azulado alrededor de los labios, manos, o pies
  • No está comiendo bien
  • Llorando por periodos de más de tres horas o más de dos veces al día
  • Moretones
  • Cambios de animo (por ejemplo, un bebe inquieto que de repente está más calmado de lo normal y difícil de despertar, o un bebe calmado que se ha puesto inquieto y difícil de calmar)
  • No puedes despertarlo
  • Fontanelas hinchadas
  • Sarpullidos
  • Sangre en el excremento
  • Menos de 1 pañal mojado en 4 horas
  • Cualquier caída
  • Cualquier quemadura
  • Respiración sibilante
  • Dificultad de respirar
  • Atascamiento torácico
  • Tos

 

Niños de 3 a 6 meses con todas las vacunas*

  • Fiebre mayor de 102° F (38.9° C)
  • Cualquier fiebre acompañada de sarpullidos
  • Vomito
  • Diarrea
  • Menos de 1 pañal mojado cada 6 horas
  • Respiración sibilante
  • Atascamiento torácico
  • Dificultad de respirar
  • Tos
  • Moretones de cualquier clase

 

Niños con todas las vacunas de 6 meses a 2 años

  • Fiebre mayor de 102° F (38.9° C)
  • Vomitando y sin poder mantener los líquidos
  • Vomito con sangre
  • Diarrea
  • Diarrea con sangre
  • Dolor abdominal y fiebre
  • Dolor abdominal severo (no puede caminar o subir las piernas debido al dolor)
  • Tos que dura más de 5 días o que se esté poniendo bastante mal o que cause dificultad en respirar o asociada con vomito
  • Respiración sibilante
  • Moretones inexplicados
  • Dificultad de respirar
  • Atascamiento torácico

 

Niños con todas las vacunas mayores de 2 años

  • Fiebre mayor de 104° F (40° C)
  • Vomitando y sin poder mantener los líquidos
  • Vomito con sangre
  • Diarrea con fiebre u orina mermada
  • Diarrea con sangre
  • Dolor abdominal y fiebre
  • Dolor abdominal severo
  • El peor dolor de cabeza en su vida
  • Respiración sibilante
  • Tos que dura mas de 5 días o que se esté poniendo bastante mal o que cause dificultad en respirar o asociada con vomito
  • Dificultad de respirar
  • Atascamiento torácico

 

Niños de cualquier edad deberían ser evaluados si tienen:

  • Laceraciones
  • Posibles fracturas
  • Perdida de consciencia
  • Caídas de cabeza
  • Convulsiones
  • Soñoliento, confundido, difícil de despertar
  • Repentinamente no puede ver, caminar, moverse o hablar
  • Sangrado fuerte
  • Herida profunda
  • Quemadura seria
  • Latidos de corazón rápidos
  • Sensación inminente de fatalidad
  • Alguna parte del cuerpo que esté entumecida, con hormigueo, débil, fría, o pálida.

 

Hay situaciones en las cuales no debes esperar a manejar a la sala de emergencia sino que debes llamar al 911 inmediatamente:

  • Cualquier síntoma que pienses que sea progresivo y posiblemente ponga en peligro la vida
  • Asfixia
  • Traumatismo en la cabeza y el niño está inconsciente
  • Cualquier lesión del cuello
  • Quemadura severa
  • Convulsión
  • Sangrado que no puede ser detenido
  • Reacción alérgica

 

Finalmente, es importante investigar las opciones de cuidado de salud de emergencia en tu ciudad. Este es un detalle del cual muchas personas no piensan hasta que ocurre una emergencia. La mayoría de pediatras tienen franjas horarias de visitas de pacientes durante las horas de negocio normales. Después de horas de negocio, a menudo tienen un numero de teléfono en el cual un doctor o enfermera practicante puede hacerle triaje a tus necesidades. Algunas ciudades tienen departamentos de emergencia pediátricos. Otras ciudades tienen cuidados de urgencias específicamente para pediatría. Pregúntale a tu pediatra cuales son las mejores opciones en tu área.

Mantén el numero de teléfono de tu pediatra, el numero del departamento de emergencia, y cualquier numero de cuidado de urgencia local en el marcado rápido de tu celular. Habla con tu grupo de amigos acerca de opciones de cuidado de los niños en caso de emergencia (y debes estar dispuesto a cuidar sus niños también). Cuando vayas de viaje, asegúrate de siempre cargar la identificación y tarjeta del seguro medico (si es aplicable). Investiga los hospitales más cercanos alrededor de los destinos de vacación. Esperamos que con un poco de previsión y planeación, puedas hacer que hasta una situación de emergencia fluya suavemente y puedas mantener a tus seres queridos seguros.

 

*Los niños que no han sido vacunados se encuentran en alto riesgo de neumonía y gripe. Además, se encuentran en riesgo de la tos ferina, el sarampión, las paperas, la varicela y la rubéola. Debido a esto deberían ser evaluados más rápidamente y más frecuentemente que un niño vacunado.


Acerca del autor

Rachel Nelson MD

se graduó de la Universidad de Loma Linda y completó una residencia pediátrica en la Universidad de California en Davis. Su pasión es ayudar a los niños a alcanzar su máximo potencial. Ella está casada con un cirujano de coloproctología con quien tiene dos niños: Amy y Michael. La doctora Nelson le gusta jugar afuera con sus niños, cuidar su huerta, y tocar música.

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