«Más que una serie de practicas, la cría industrial es una mentalidad: reducir los costos de producción al mínimo absoluto y sistemáticamente ignorar o “externalizar” tales costos como la degradación medioambiental, la enfermedad humana, y el sufrimiento animal. Durante miles de años los agricultores seguían los procesos naturales. La cría industrial considera que la naturaleza es un obstáculo que hay que vencer». –Jonathan Safran Foer1

Polvorientos establos rojos y molinos de viento rotando lentamente, pollos escarbando semillas regadas sobre la tierra.

Estas imágenes pastorales son pintadas orgullosamente en los rótulos de los empaques de leche, huevos, y paquetes de perniles de pollos cuidadosamente cortados. Son tan comunes y familiares que a menudo nos olvidamos que los establos rojos y campos verdes son anticuados, una tradición casi obsoleta de agricultura y producción de carne.

Todos sabemos que no es así. Hemos observado incómodamente videos sangrientos en YouTube y nos hemos reído culpablemente mientras ordenamos por medio de las ventanillas de servicio. Nosotros sabemos que hoy en día es pura nostalgia romántica asociar la palabra finca con algo más que fabricas industriales de acero. Tú y yo sabemos mejor, pero es más fácil pretender ignorarlo.

Ten paciencia conmigo. Rebusca ese rincón oscuro de tu mente donde almacenas las cosas desagradables pero muy reales. Sostén la verdad en tus manos por un minuto. He aquí mi intento de recordarte y recordarme una vez más:

Los animales

En 1920, fueron descubiertas las vitaminas A y D. Muchos agricultores le añadieron estas vitaminas al alimento de sus animales cuando cayeron en cuenta que esto significaba que los animales no necesitarían hacer ejercicio o recibir el sol para poder crecer. Ya era posible criar grandes cantidades de animales adentro durante todo el año. Los años subsecuentes vieron el uso de la mecanización y las técnicas de línea de montaje para aumentar la producción y reducir los costos de operación.2

Obviamente surgieron problemas cuando los agricultores descubrieron que el crecer animales adentro en condiciones rigorosas al estilo de factorías creaba enfermedad entre los animales. Era la tormenta perfecta: los animales eran criados y alimentados en condiciones tan extremas que la enfermedad se estaba volviendo inevitable. Pero, en vez de mitigar estas condiciones rigorosas en los criaderos industriales y aceptar un estándar levemente menos alto de eficiencia, la industria alimentaria compensó la debilidad de los animales con drogas.

Resultado #1: Los animales criados en granjas industriales ahora son suministrados antibióticos en una forma no terapéutica antes de que se enfermen.3

Resultado #2: estamos comprando y consumiendo carne a un costo menor y más a menudo que lo hacíamos en las décadas pasadas.4

Los humanos

El sistema está diseñado para hacernos sentir seguros y alejados de todo esto. La carne llega casi a nuestras puertas bien arreglada, empacada y lista para comer con solo un poco de sal. Con tal de que el bienestar de los animales no sea nuestra primera preocupación, un estilo de vida omnívoro es perfectamente aceptable.

Pero allí es donde se vuelve un poco complicado. El daño que las granjas factorías causan no está contenido dentro de las paredes de acero de las mismas, sino que más bien ruge en olas que barren todo por delante y hasta nuestros propios cuerpos.

Las investigaciones son interminables y el escritor Jonathan Safran Foer lo pone apropiadamente:

«No es posible rastrear cada caso individual de intoxicación alimentaria, pero en los casos donde sabemos la fuente, o el ‘vehículo de transmisión’ es, abrumadoramente, un producto animal. De acuerdo a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), las aves son la causa más grande por mucha distancia… La próxima vez que un amigo tenga gastroenteritis, hazle algunas pregunta, el o ella probablemente estaban entre los 76 millones de casos de enfermedades de transmisión alimentaria que la CDC estima que ocurren en los Estados Unidos cada año». –Consumiendo Animales5

Obviamente, los seres humanos somos diferentes a las vacas, cerdos y aves. La mayoría de personas creemos que somos más inteligentes, fuertes, y muy superiores en toda forma sobre ellos. Pero hasta el ser humano más orgulloso debe reconocer la influencia que el animal criado industrialmente tiene sobre nosotros. Su falta de nutrición y cuidado apropiado literalmente se hunden en nuestro cuerpo con cada mordisco que tomamos. Simplemente, la distancia entre nosotros y ellos no existe.

Todos nosotros

Y así sucede que en solo 70 años, una mera fracción de la historia de la agricultura, estos crueles e insostenibles criaderos llenos de enfermedad ahora producen más de 99% de los animales criados en los Estados Unidos. Con excepciones extremamente minúsculas, cuando hablamos acerca de animales como comida hoy en día estamos hablando acerca de la cría industrial.

De acuerdo investigaciones por la Union of Concerned Citizens (unión de ciudadanos preocupados) y la Environmental Protection Agency (EPA, Agencia de la Protección del Medio Ambiente), estas son las cifras:

3 millones de libras: 3 millones de libras de antibióticos son dados a los seres humanos en los Estados Unidos anualmente.6

17.8 millones de libras: 17.8 millones de libras de antibióticos son dadas al ganado de los Estados Unidos anualmente: por lo menos este es el numero que la industria pretende.7 (La Union of Concerned Scientists- Unión de Científicos Preocupados estima que la cifra de 17.8 millones de libras que da la industria alimentaria es por lo menos 40% menor a la cantidad real.8

85%: estos nuevos métodos de agricultura han devastado las comunidades rurales al reducir la necesidad de mano de labor humana; de 27.5 acres por trabajador en 1890 a 740 acres por trabajador en 1990.9 Eso es un 85%.

Al fin de cuentas, la cría industrial no existe para alimentar a las personas, existe para hacer dinero. Puede parecer una simplificación excesiva, pero te animo a que te preguntes si no es verdad que hay un poco de verdad en esa declaración. Dada la escala de esta industria, hace sentido que las decisiones que tomamos cuando comemos y producimos comida tienen un impacto mucho mayor sobre el sufrimiento animal, el calentamiento global, y nuestra propia salud que cualquier otra cosa que hacemos. ¿Por qué hasta existe la opción, si no es por los beneficios monetarios?

Como lo pone Farm Forward10 (Finca Adelante), un grupo de defensa sin fines de lucro que promueve las decisiones concienzudas de alimentación y agricultura, «La modernización de la agricultura fue una buena idea, pero el volver las granjas en fabricas simplemente fue un error. Es un error reciente, y juntos vamos a corregirlo».

Terminaremos con una cita más del libro de Foer:

«No estoy sugiriendo que nuestra razón no debería guiarnos en muchas formas, sino que por el simple hecho de ser humanos, ser humanitarios, es más que un ejercicio de la razón. La respuesta a la cría industrial pide una capacidad para preocuparnos que va más allá de la información, y aun más allá de las oposiciones del deseo y la razón, hecho y mito, y aun el humano y el animal».11

 

Fuentes:

  1. Foer, Jonathan Safran. Eating Animals. New York: Little, Brown and, 2009. Print.
  2. “Facts: Factory Farming.” Facts: Factory Farming. In Defense of Animals, n.d. Web. 02 Oct. 2012.
  3. Foer, Jonathan Safran. “Eating Animals Is Making Us Sick.” CNN. Cable News Network, 28 Oct. 2009.
  4. “Frontline: Modern Meat.” PBS. PBS, n.d. Web.
  5. Foer, Jonathan Safran. Eating Animals. New York: Little, Brown and, 2009. Print.
  6. Welcome to Farm Forward.” Home. N.p., n.d. Web. 02 Oct. 2012.
  7. Ibid.
  8. Ibid.
  9. Demographics.” EPA. Environmental Protection Agency, 27 June 2012. Web. 02 Oct. 2012.
  10. Welcome to Farm Forward.” Home. N.p., n.d. Web. 02 Oct. 2012
  11. Foer, Jonathan Safran. Eating Animals. New York: Little, Brown and, 2009. Print.

 

 


Acerca del autor

Sarah Jung

"Uno no puede pensar bien, amar bien, dormir bien, si uno no ha comido bien." - Virginia Woolf

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