No es ningún secreto que los Estados Unidos están pasando por una epidemia de obesidad. Más americanos están obesos, haciendo que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades clasifiquen la obesidad oficialmente como una «enfermedad». Sin embargo, el problema no esta limitado a los Estados Unidos. A nivel mundial la obesidad y otras enfermedades causadas por el estilo de vida tales como diabetes y enfermedades cardiacas están disparándose. ¿Cómo están cambiando estos eventos nuestra percepción de estas enfermedades? ¿Se han convertido normales?

Varios estudios recientes han investigado esta pregunta. En un estudio publicado en la revista Pediatrics, se les pidió a los padres de miles de niños entre las edades de 6 y 11, que categorizaran a sus hijos como con: «sobrepeso, bajo peso, con el peso aproximadamente correcto, o no saben». La gran mayoría (alrededor del 80%) de los padres de un niño con sobrepeso incorrectamente identificaron a sus hijos como con «peso aproximadamente correcto». El estudio comparó estos resultados con información similar tomada 15 años antes. La conclusión fue que los padres de hoy en día tienen menos probabilidad de identificar correctamente el sobrepeso u obesidad en sus hijos que los padres de hace 20 años.1

El triste resultado de esta inhabilidad de percibir apropiadamente el peso del niño es que menos padres tienden a intervenir y ayudar a sus niños con sobrepeso a perder peso y vivir más saludablemente. Desafortunadamente, esto hace que los niños tengan más probabilidades de tener problemas de peso (y otras condiciones asociadas) en sus vidas adultas.

Pero el problema es peor que simplemente los padres consideren que sus hijos con sobrepeso tienen un «peso aproximadamente correcto». Los estudios muestran que tanto los niños como los adultos (incluyendo los profesionales de la salud) están perdiendo la habilidad de poder estimar correctamente su propio peso.2 Al paso que suben los niveles de sobrepeso y obesidad, estamos comenzando a verlos como normales. Al fin de cuentas, no podemos evitar compararnos con las personas que nos rodean.

Mientras que los estudios que hemos mencionado muestran que las personas han perdido la habilidad de identificar el peso correctamente, no mencionan que realmente no hemos sido buenos en hacerlo anteriormente. Por ejemplo, entre 1988 y 1994, un 78% de lo padres fallaron en identificar a sus hijos con sobrepeso como teniendo sobrepeso. Entre el 2005 y 2010, esa cantidad subió a un 83%. Para las niñas el porcentaje subió de 61% a 78%.3

Por lo tanto además de compararnos a otros, tenemos un problema muy grande en nuestra inhabilidad de ver nuestras propias deficiencias (o las de nuestros seres queridos). Puede ser difícil ser honestos con nosotros mismos debido a que naturalmente queremos vernos en una luz positiva. Además, es difícil cambiar, y el reconocer que nosotros o un ser querido necesita ayuda a menudo nos fuerza a hacer cambios. Añade otras complicaciones, tales como niños quisquillosos o adultos testarudos que no quieren cambiar y se vuelve todavía más difícil.

Es tiempo que tomemos un vistazo objetivo a nuestros familiares cercanos y a nosotros mismos. ¿Estamos «aproximadamente bien» y capaces de continuar con nuestros hábitos presentes sin problema? ¿O hay espacio para mejorar? ¿Estamos dispuestos a admitir que podemos pesar un poco más de lo normal y tomar pasos para cambiarlo?

Aunque estamos hablando acerca del sobrepeso y la obesidad, esta cuestión es aplicable en muchas otras situaciones. La verdadera cuestión es la percepción propia. ¿Nos estamos mirando realísticamente, o por un lente contaminado? Aunque puede doler mirarnos realistamente, el primer paso para el cambio y la mejora es reconocer el problema.

Una de las primeras cosas que puedes hacer es mirar tu IMC o índice de masa corporal. Este es un numero calculado con el peso y altura del sujeto. Es un indicador fidedigno de la grasa corporal y es utilizado por los profesionales de la salud para discutir los problemas de peso con sus pacientes. Hemos incluido una carta de IMC para los adultos a continuación; pero una referencia más exacta puede encontrarse en el sitio web de los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades).  Ellos tienen una calculadora sencilla del IMC para adultos y una para niños.

Si tu IMC es más alto de lo que debería ser, toma la decisión de cambiarlo. Mientras más esperes para cambiarlo, más difícil será. Podría fastidiarte con más estadísticas acerca de la obesidad en los Estados Unidos, pero probablemente ya las has visto. Hemos descubierto que lo que las personas realmente necesitan es información de salud practica y consejos. Un buen lugar para empezar es nuestra serie en 5 partes, Como perder peso por el doctor Harvey Hahn. Si estas buscando recetas saludables, mira nuestra pagina de recetas.

Déjanos saber en la sección de comentarios como podemos ayudarte y ayudar a tus seres queridos a tener vidas más longevas, saludables, y plenas. Nuestro propósito es ayudarte.

 

Fuentes:

  1. Doyle, Kathryn. “More Parents Think Their Overweight Child Is ‘about Right'” Reuters. August 26, 2014.
  2. Balmert, Jessie. “Study Says Kids Don’t Realize They’re Obese.” August 8, 2014.
  3. Hansen, Andrew R., Dustin T. Duncan, Yelena N. Tarasenko, Fei Yan, and Jian Zhang. “Generational Shift in Parental Perceptions of Overweight Among School-Aged Children.” Pediatrics, August 25, 2014.


Acerca del autor

Jonathan Ewald

«Si el hombre piensa en su estado físico o moral él generalmente descubre que está enfermo.» - Johann Wolfgang von Goethe

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