Los griegos antiguos pensaban que la mente estaba localizada físicamente en el corazón. Aunque estaban equivocados, hay una conexión muy fuerte entre el cuerpo y la mente que por fin está siendo comprobada científicamente.

Hay una excelente cita que dice algo así como «Sea que pienses que puedes o que no puedes, ¡tienes razón!» La idea es que lo que crees que va a suceder se vuelve una profecía que se cumple de por sí misma. Pero, ¿será verdad? ¿Será que la fe, la creencia, o los buenos pensamientos pueden impactar tu salud física? He aquí 4 estudios científicos recientes que demuestran exactamente esto:

1. Un meta-análisis reciente (una combinación de múltiples estudios más pequeños) demostró 2 descubrimientos interesantes.

  • Algo tan simple como tener un sentido de propósito está asociado con una reducción absoluta de un 10% del riesgo de mortalidad.
  • El optimismo, en varios estudios lleva a una reducción de entre un 10 y un 73% en eventos cardiovasculares. El estudio más grande de más de 97.000 pacientes mostró una reducción de un 24%. Por otro lado, el pesimismo lleva a un incremento de entre un 32 y un 42% en eventos cardiovasculares.

Por lo que, ¡simplemente tener una razón para vivir, o sea una misión en la vida, y mirar al lado positivo de la vida te mantiene más saludable y te hace vivir más!

2. Otro estudio demostró que no solo la felicidad, si no más importantemente, la razón por la cual eres feliz, causa una diferencia en tu sistema inmune. Fredrickson et al. condujo un estudio epigenético increíble. La expresión basal antiinflamatoria y de los genes de los anticuerpos fue medida y medida de nuevo después de que uno de los grupos hizo algo «divertido» para sí mismo, tal como comprar un bolso versus el otro grupo que hizo algo «divertido» para otra persona, tal como donar dinero, trabajar en un comedor de beneficencia, etc.

Lo que descubrieron es que mientras que ambos grupos reportaron estar «felices» después de su actividad, el grupo que hizo algo para sí mismo tuvo un incremento en la expresión de los genes pro-inflamatorios y una reducción en la producción de anticuerpos. En contraste, el grupo que había hecho algo por los demás no tuvo cambios en los marcadores inflamatorios, pero sí en un incremento en la producción de anticuerpos, ¡lo cual posiblemente hacía que tuvieran menos chances de enfermarse! ¡Ayudar a los demás en realidad también te ayuda a ti!

3. El rendimiento físico agudo también puede mejorarse por medio de los sentimientos positivos. Zheng et al. en un articulo del 2014 estudió a las personas después de hacer una actividad de perdón o no. Se le pregunto a las personas que pensaran acerca de una experiencia pasada desagradable y luego que trataran de perdonar (todo por escrito). Inmediatamente después se les pidió que juzgaran el grado de una pendiente. El grupo que hizo el ejercicio del perdón pensó que la pendiente era menos pendiente que los que no lo hicieron.

En un experimento similar en el mismo estudio, otro grupo de sujetos que hizo o no hizo el ejercicio del perdón y luego se les midió su salto vertical. ¡Las personas que hicieron el ejercicio del perdón pudieron saltar más alto que los que no lo hicieron! Los autores postularon que, «Fue como si se les hubiera quitado un peso de encima». ¿No es así como se siente cuando perdonamos y lo ponemos atrás?

4. Finalmente, hubo un estudio reciente que mostraba cuan poderosa es la mente. Se le dijo a unos corredores que iban a recibir OxyRBX, que se les dijo era un análogo débil al epógeno (que incrementa la producción de células rojas). Lo que en realidad les dieron era un placebo de solución salina en forma de inyección. Increíblemente, el grupo que fue inyectado con la solución salina placebo tuvo un incremento de 1.5% en rendimiento y reportaron menos esfuerzo en solo 2 semanas, ¡comparados con los otros corredores que estaban entrenando con ellos! ¡El solo hecho de pensar de que estaban obteniendo una ventaja competitiva (cuando en realidad no lo estaban recibiendo) hacía que fueran más rápidos y que sintieran que era más fácil!

Entonces, ¿qué nos enseñan estos estudios? Primeramente que la mente es una herramienta poderosa y que debemos utilizarla. En segundo lugar que Dios hizo nuestras mentes para utilizarlas. Finalmente, ¡si utilizamos nuestras mentes para tener fe en Él no hay nada que no podamos hacer! Es verdad, lo leí en el libro…

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:13


Acerca del autor

Harvey Hahn, MD, FACC

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