Las uvas vienen en racimos, así como las enfermedades de estilo de vida. Cuando estaba estudiando medicina, noté una similitud entre los factores de riesgo de la diabetes tipo 2, las enfermedades cardíacas, hipertensión, y obesidad. Por ejemplo, si una persona tenia diabetes era más probable que tuvieran colesterol elevado, hipertensión, sobrepeso, o tener un ataque cardiaco. Me preguntaba como están relacionadas estas enfermedades.

Gerald Reaven, MD, un investigador de la hipertensión en la Universidad Stanford sugirió que estas enfermedades, cuatro de las mayores causas de muerte en nuestra sociedad de hoy, eran en realidad UNA enfermedad con varias manifestaciones. Él propuso que el verdadero problema son los niveles elevados de insulina en la sangre causados por la resistencia de las células a la acción de la insulina. Él primero lo llamó el síndrome x, y luego síndrome de resistencia a la insulina. Hoy se conoce como síndrome metabólico.

Al principio los científicos debatían los descubrimientos de Reaven. Pero con subsiguientes investigaciones, el síndrome metabólico ahora es una realidad aceptada en el cuidado medico y no solo incluye la insulina sino otras hormonas tales como la adiponectina, resistina y leptina. Los investigadores también han descubierto que la resistencia a la insulina no solo afecta las células musculares sino que también afecta las células grasas, las células del hígado, y hasta las células cerebrales.

Los efectos de niveles elevados de insulina en la sangre a largo plazo son muy serios. La mayoría de mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP) con su amenorrea e infertilidad tienen niveles elevados de insulina.1 Hay fuertes enlaces entre la insulina elevada y los canceres de mama, colon, ovarios y próstata. 2, 3

Hasta hay evidencia que el mal de Alzheimer pueda ser relacionado a la resistencia a la insulina en el cerebro, por lo cual algunos investigadores lo han llamado «diabetes tipo 3».

Aunque otros factores medioambientales y genéticos están involucrados, está claro que la mayor causa del síndrome metabólico es un exceso de ingesta de energía (el consumo de demasiadas calorías) mientras que no se emite suficiente energía (no se hace suficiente ejercicio). Cuando nuestros cuerpos están activos, las células utilizan la insulina que necesita para tomar energía (glucosa) de la sangre fácil y eficientemente. Debido a esta eficiencia, cuando estás activo, un poquito de insulina es suficiente para disponer de las calorías ingeridas a la hora de la comida. Pero cuando eres principalmente sedentario, las células no necesitan tanta energía y naturalmente desarrollan resistencia a la insulina que normalmente utilizarían para tomar energía. Si una persona es moderadamente activa pero está consumiendo un numero elevado de calorías, la misma resistencia a la insulina puede suceder.

¡Pero hay más! La ingesta baja de magnesio y potasio, ingesta alta de sodio, ingesta baja de antioxidantes, e ingesta alta de hierro de parte de los adultos son todas comunes en la dieta occidental, y han sido conectadas a las enfermedades de la insulinorresistencia.

Por lo tanto, no es de sorprenderse que la mejor forma de vencer a los gigantes es hacer algunos cambios de estilo de vida simples pero poderosos. Y el mejor lugar para empezar es incrementando la emisión de energía (ejercicio) mientras disminuyes tu ingesta de energía (comer menos calorías).

La verdad es que el ejercicio regular es una poderosa forma de incrementar el consumo de energía de parte de tus músculos así como su sensibilidad a la insulina.

Pero una simple reducción de las calorías no es suficiente. Necesitas cambiar de los alimentos densos en calorías a alimentos densos en nutrientes. Como el nombre implica, los alimentos ricos en nutrientes están atiborrados con nutrientes benéficos tales como magnesio, potasio, vitaminas, minerales, antioxidantes, y fitoquímicos, los cuales ayudan a reducir tu riesgo de síndrome metabólico. Y, ¡hasta puedes comer más cantidad de estos alimentos ricos en nutrientes sin subir de peso! Y si tienes sobrepeso, estos alimentos pueden ayudarte a perder peso, y nunca volver a tenerlo. También se ha demostrado que los alimentos ricos en fibra dietética ayudan a bajar los niveles de colesterol. Una dieta rica en alimentos ricos en nutrientes también ha demostrado su habilidad de bajar la presión sanguínea, incrementar la salud cerebral, bajar el riesgo de cáncer, y regular los controles del azúcar en la sangre.

Obviamente, la mejor dieta para prevenir y tratar la enfermedad del síndrome metabólico es una dieta vegetariana enfocada en alimentos que estén tan cerca de cómo crecieron, o sea no altamente refinados o procesados. Estos alimentos, nueces, frutas, verduras, y leguminosas, son altos en fibra, la cual nos llena, pero no engorda. Son altos en nutrientes y fitonutrientes benéficos, los cuales maximizan las habilidades que tiene tu cuerpo para pelear los 4 gigantes, al mismo tiempo gozando de más energía y rapidez mental.

Al otro lado del espectro de las investigaciones, los investigadores han demostrado claramente que mientras más productos animales consumas, más alto será tu riesgo de adquirir las enfermedades del síndrome metabolico.4 Por lo tanto hace sentido que si quieres incrementar tu habilidad de sentirte como un rey o una reina debes moverte a un nuevo reino: enfócate más en los alimentos del reino vegetal y menos en los alimentos de reino animal.

Una advertencia final: Cualquier tratamiento o plan de prevención para las enfermedades del síndrome metabólico que dependa de píldoras, suplementos, hierbas o inyecciones y no trate los problemas subyacentes nutricionales necesita ser modificado. El incremento del ejercicio (emisión de energía) y la disminución o modificación del consumo de calorías (ingesta de energía) debe ser el fundamento del tratamiento o prevención del síndrome metabólico.

Sigue este consejo simple, sabroso y efectivo, ¡y alístate para recoger los ricos racimos de los beneficios que cosecharás en tu vida!

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Fuentes:

  1. Schröder, Annika K., Sascha Tauchert, Olaf Ortmann, Klaus Diedrich, and Jürgen M. Weiss. “Insulin Resistance in Patients with Polycystic Ovary Syndrome.” Annals of Medicine 36, no. 6 (2004): 426–39.
  2. Kaaks, Rudolf. “Nutrition, Insulin, IGF-1 Metabolism and Cancer Risk: A Summary of Epidemiological Evidence.” Novartis Foundation Symposium 262 (2004): 247–260; discussion 260–268.
  3. Jee, Sun Ha, Hee Jin Kim, and Jakyoung Lee. “Obesity, Insulin Resistance and Cancer Risk.” Yonsei Medical Journal 46, no. 4 (August 31, 2005): 449–55.
  4. Fretts, Amanda M., Barbara V. Howard, Barbara McKnight, Glen E. Duncan, Shirley A. A. Beresford, Mihriye Mete, Ying Zhang, and David S. Siscovick. “Life’s Simple 7 and Incidence of Diabetes Among American Indians: The Strong Heart Family Study.” Diabetes Care 37, no. 8 (August 1, 2014): 2240–45.

 


Acerca del autor

George Guthrie MD, MPH, CNS

recibió su titulo de medicina de la Universidad de Loma Linda en 1981 y completó su residencia en el hospital Hinsdale cerca de Chicago. El doctor Guthrie está interesado en formas naturales de tratar enfermedades de estilo de vida tales como enfermedades cardiacas, obesidad, diabetes tipo 2 e hipertensión. Además de esto, él obtuvo un masters en salud publica con enfoque en nutrición de la Universidad de Loma Linda. Presentemente el doctor Guthrie es miembro de la facultad del programa de residencia de medicina familiar en el Florida Hospital. También fue el moderador de un programa de televisión del 2008 llamado Tu Salud y Vida.

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