Todos tenemos esos días que casi ni nos dejan respirar. Y, por otro lado, aquellos días que se arrastran como si los minutos y las horas estuvieran atascadas en el lodo. Pero, todos tenemos un minuto para respirar, si no tres o cinco, ¿cierto? Date un descanso de un minuto.

Cuando tengas 1 minuto:

Pon tu mano debajo de tu ombligo para que puedas sentir como sube y baja tu vientre cuando respiras.

  • Inhala lentamente.
  • Pausa y cuenta hasta tres.
  • Exhala.
  • Pausa y cuenta hasta tres.
  • Continua por un minuto.

Cuando tengas 2 minutos:

Cuenta lentamente de 10 hasta cero.

Con cada numero, toma una respiración profunda, inhalando y exhalando. Por ejemplo, inhala profundamente diciéndote «diez» a ti mismo. Exhala lentamente. En tu próxima respiración, di «nueve» y así en adelante.

Cuando tengas 3 minutos:

Siéntate y toma un descanso.

  • Relaja tus músculos faciales y deja que tu mandíbula se abra levemente.
  • Deja que tus hombros caigan.
  • Deja que tus brazos caigan a tus costados.
  • Deja que tus manos se suelten.
  • Endereza tus piernas o tobillos.
  • Siéntete hundirte en la silla.
  • Ahora lentamente inhala y exhala.

Cuando tengas 5 minutos:

Masajea tu cuello y tus hombros:

  • Has un puño suelto y golpea suave y rápidamente los lados y la parte de atrás de tu cuello.
  • Utiliza tus pulgares para hacer círculos pequeños alrededor de la base de tu cráneo.
  • Masajea lentamente el resto de tu cuero cabelludo con las puntas de tus dedos.

Masajea tu cara:

  • Haz una serie de círculos pequeños con tus pulgares o las puntas de tus dedos.
  • Préstale atención particular a tus sienes, frente y músculos de la mandíbula.
  • Utiliza tus dedos del medio para masajear el puente de tu nariz y sigue de ahí hacia tus cejas y tus sienes.

Reimpreso con permiso de Vibrant Life.