¿Realmente te comiste la bolsa completa de papitas? ¿Escogiste carbohidratos saludables, pero luego consumiste demasiados? ¿Te es fácil comprometerte a seguir tus decisiones de salud entre comidas, pero más difícil de seguirlas cuando es hora de comer? ¿Te autocastigas cuando haces un error? ¿Encuentras que te es fácil mostrar compasión a tus amigos, pero es más difícil ser amable contigo mismo?

Como educadora de diabetes, encuentro que muchas personas son duras consigo mismas. Especialmente recuerdan sus fallos. Cuando empezamos una sesión, muchos pacientes dicen: «Te vas a enojar conmigo». Pero yo no necesito regañar. Normalmente mis pacientes ya se han regañado a sí mismos y están abrumados con sentimientos de culpabilidad. Es por eso que mi meta es animar. El éxito viene cuando nos enfocamos en lo que hemos hecho correctamente, en vez de rumiar nuestros fracasos.

Todos sabemos más de lo que podemos hacer. Luchamos por cerrar la brecha entre la información de salud en nuestras cabezas y la aplicación practica en nuestras vidas. Yo también lucho por tomar buenas decisiones de salud. Es peor cuando me permito sentirme culpable y desanimada. Si, yo hago errores, pero puedo aprender de cada error y continuar hacia mi meta.

Wikipedia define la autocompasión como «el extender la compasión a uno mismo en instancias de percepción de insuficiencia, fracaso, o sufrimiento en general». La doctora Kristin Neff, profesora asociada en desarrollo humano y cultura en la Universidad de Texas, ha propuesto tres componentes generales de la autocompasión:

  • Auto-amabilidad: mostrarte a ti mismo calidez y aceptación cuando enfrentas deficiencias personales, en vez de ignorarlas o herirte a ti mismo con autocritica.
  • Humanidad compartida: Reconocer que el sufrimiento y el fracaso personal son parte de la experiencia humana compartida.
  • Consciencia: estar más consciente de tus propias emociones y pensamientos negativos sin negarlos o juzgarlos. Esto incluye no enfocarte o rumiar las emociones negativas, simplemente reconocerlas.

La negación se rehúsa a aceptar la realidad de una situación e imagina que las decisiones no tienen consecuencias. La autocompasión no es la negación de la enfermedad. Significa aceptar la diabetes pero aún tratarte a ti mismo con amabilidad y amor. Esta es la misma clase de amor y respeto que libremente le darías a un amigo que se enfrenta al mismo problema.

Puede ser bueno que escribas tu conversación contigo mismo. Al paso en que te vuelves más consciente de lo que te estas diciendo a ti mismo, puedes escoger cambiar tu habla degradante y menospreciante por algo animador y positivo. El amor y la amabilidad son motivadores mucho mejores que la autocritica.

«¡Pero no soy perfecto!» Es verdad. Pero puedes volverte más hábil y consciente. Por lo que, ¿Qué si se te olvido hacer ejercicio, comiste más de lo que planeabas, o se te olvido hacer un examen de glucosa sanguínea? Dice: «Sí, esa fue una decisión mala; puedo mejorar. Va a haber otra oportunidad para escoger».

Ya has tomado pasos positivos para manejar tu diabetes. Puedes congratularte y mirar positivamente al futuro. Cada paso pequeño que tomes hacia tu meta puede mejorar tanto tu salud presente así como tus perspectivas del futuro. Puedes ponerte metas razonables, hacer esfuerzos razonables para alcanzarlas, y practica la autocompasión. Puedes encontrar que el amor es el mejor motivador.


Acerca del autor

Betty Jo Vercio, RV, MS, CDE

Betty Jo es una educadora certificada de diabetes que ha estado interesada en la vida saludable desde que estaba en la secundaria. Su experiencia de trabajo variada ha incluido enfermería de salud comunitaria, educación de diabetes, educación prenatal, cursos de cocina, clases de perdida de peso, y escuela en casa para sus tres hijos. Presentemente sirve como educadora de diabetes y prenatal en la clínica de Guam, donde su esposo es oftalmólogo.

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