Constantemente somos bombardeados con desastres de algún tipo: oímos acerca de desastres políticos, económicos, y naturales en las noticias, en las conversaciones de oficina, etc. Y ni siquiera estamos mencionando los «desastres» que podamos estar enfrentando en nuestras vidas personales.

Es abrumador, pero a veces todo lo que toma para quitar nuestras mentes de todos los desastres es algo sencillo; lo suficientemente sencillo como para hacernos ralentizar por un momento y recordar que podemos ser felices.

Este encantador articulo, «¿Por qué no ser feliz?», de la edición de Navidad de 1906 de la revista Vida Vibrante, es un dulce recordatorio de esto. Es fácil leerlo y descartarlo como anticuado y poco realista. Pero no lo descartes hasta que ensayes lo que sugiere primero.

¿Por qué no ser feliz?

En realidad, ¿por qué no? Tienes todo en este inmenso y ancho mundo para hacerte feliz. No falta nada. Aun está todo aquí. Y si aun deseas amor, paz, y felicidad, ponte a trabajar y obtén un poco de ellos. Si lo miras en la forma correcta, este mundo en realidad es bonito, bueno, amable, y hermoso. Si no lo crees, hay algo desatinado que está turbando tu corazón, mente, consciencia o visión.

Definitivamente mejora tu salud primeramente. No puedes ser feliz a no ser que estés saludable. Si los órganos en tu cuerpo no están funcionando en harmonía, la discordia naturalmente va a hacerte miserable, y para hacer que funcionen bien, debes afinarlos con algunos principios de salud de sentido común…

Si tu salud es buena, pero estas sufriendo con un temperamento nervioso, puedes volverte feliz cultivando la paz… Pasa tanto tiempo como sea posible afuera. Ocasionalmente toma caminatas solo. Haz amistad con todas las personas amigables y pacificas que puedas encontrar. Si no puedes encontrarlas, atráelas siendo pacifico tú mismo. Y si te toca vivir con personas aguerridas, rehúsa ser aplastado (o sea, no dejes de ser feliz y hacer el bien)…

De pronto eres infeliz porque eres sensitivo y notas demasiado cosas que no existen. En este caso más que probablemente en cualquier otro, necesitas cultivar sentido común; es la forma más directa de salir de tu dificultad…

Trata de entender, querido, que las personas con las cuales entras en contacto cada día no pasan su tiempo estudiando posibles formas de herir tus sentimientos. En realidad están muy ocupados haciendo otras cosas más nobles como para darte tanta atención…

Ve a trabajar inmediatamente, querido niño, y mira a ver si no mejoras. Tu tarea puede ser tan sencilla como llevarle flores y libros a los enfermos. Pero aún eso va a ayudar bastante…

Reproducido con permiso de «Vibrant Life» por Heather Quintana, 2013


Acerca del autor

Sarah Jung

"Uno no puede pensar bien, amar bien, dormir bien, si uno no ha comido bien." - Virginia Woolf

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