Vi a Sara como caso de emergencia debido a que su terapista regular estaba de viaje. De cincuenta y cinco años pero envejecida prematuramente, Sarah se dejo caer en el sillón como si fuera de plomo. Cabello gris y desordenado rodeaba su arrugada cara, y sus ojos eran los más turbados que hubiera visto. Eran azul metálico, y mostraban un alma desesperanzada, un corazón frio y gris sin el mas mínimo rayo de sol. Las personas desesperanzadas siempre tienden a tener un cierto caos interno, por lo que sus ojos hervían aunque eran fríos. Era como si sus oscuras pestañas y gruesas cejas grises escondían algo violento.

«¡Estoy sola en el mundo! Mi hijo, en el cual invertí toda mi vida acaba de mudarse. Tenía 33 años. Mi esposo me dejó hace años, y mi hijo era todo lo que tenía. Solo ayer peleamos; lo cual sucede muy a menudo, y el se enojó y empacó sus pertenencias. El dijo que se sentía… atrapado.» Ella escupió esa palabra como si fuera un clavo oxidado. Su amargura probablemente era consecuencia de la verdad de esta declaración

Sentí el impulso de explicarle acerca de cuanto Jesucristo la amaba, pero su judaísmo secular y las prohibiciones de mi profesión me impedían el proselitismo directo. Además, un sermón hubiera sido visto como una invitación a argumentar sobre la religión. No, mi privilegio era de suave y cuidadosamente persuadirla de la esperanza, que al fin de cuentas se encuentra en la misma dirección de Dios.

Comencé diciéndole, «Parece que te sientes muy solitaria ahora que se ha ido tu hijo.»

«¡Estoy tan solitaria que quiero morir!» respondió ella mientras las lagrimas empezaban a fluir. Apropiadamente investigué acerca de tendencias al suicidio: ¿Tenía historia previa de suicidio? ¿Intenciones de matarse? ¿Un plan para llevarlo a cabo? No, no, no, vino la respuesta, para mi alivio.

Luego le pregunté, «¿De donde crees que viene tu soledad?»

Un poco confusa, ella adivinó, «De mi necesidad de tener gente en mi vida. No tengo a nadie.»

«Todas las personas sienten esa necesidad», le dije.

«¡Pero tienen amigos, seres queridos, familia!»

«No todos los tienen. Algunas personas se sienten tan solitarias como tú. En realidad, yo misma he pasado por esto, me he sentido solitaria».

Su rostro se iluminó un poco. «¿Verdad?» pregunto.

«Sí, a veces,» respondí. «Pero comencé a pensar acerca de esa soledad y llegué a la conclusión que quien sea que me creó puso en mí esa necesidad de amor. Y el que me creó también debe de tener una forma de llenar esa necesidad», continué.

«Pero las personas no son muy amantes.»

«Exactamente. ¿No lo sabe el Creador? Pro eso debe haber un plan de contingencia cuando fallan las relaciones humanas, ¿no crees?»

«Ya veo lo que dices. Las personas nos pueden fallar, pero eso no significa que no seamos amados. La necesidad del amor es evidencia que debe de existir, en algún lugar…

Ante mis ojos se relajó el ceño de Sara. Respiró profundamente por primera vez y se recostó en la silla. Mi mensaje no era una exposición paulina sobre la sangre expiatoria de Jesucristo, pero era un paso hacia la creencia en la existencia de un Creador amante, y tenia un efecto sanador. Lejos de ser una desventaja profesional, mi espiritualidad era una poderosa y efectiva herramienta.

Jesucristo se llamo a sí mismo «la Verdad». Llevándolo a la sesiones, entronizado en mi corazón, tengo más que un grupo de creencias conocidas como «mi religión». Yo tengo la Verdad en mi corazón. Tengo la Realidad allí. La Verdad y la Realidad son para todos. La verdad trasciende y sobrepasa la religión, por lo que Jesús nunca entró en disputas religiosas con tales individuos como la mujer en el pozo. Él le dijo la verdad acerca de sí misma y acerca de El, y ella procedió a tener una experiencia religiosa (lee Juan 4).

Psique, psuche, y alma

Las personas que aman el evangelio, la Biblia, y a Jesús nunca deberían criticar la «psicología». Pueden criticar la psicología secular, o la psicología humanista, pero la psicología propia originó con Dios. Él le gano a todos los secularistas produciendo por medio de sus apóstoles, profetas, y poetas un volumen que habla más directamente y poderosamente a los asuntos del alma que cualquier otro escrito luego. Y eso es lo que es. «Psicología» simplemente significa el estudio del alma, del griego psuche, «la parte inmaterial del hombre». Asimismo, «psicoterapia» es la sanación del alma. Los grandes teoristas de la psicología secular en su nivel más alto solo reflejan pálidamente la profundidad, anchura, y precisión de la Biblia sobre estos temas. Está llena de las enseñanzas sobre la naturaleza y la solución a nuestras enfermedades mentales, emocionales y espirituales. Es el Libro de libros de psicología.

Los creyentes someten todas las ideas seculares a la Palabra de Dios para buscar su aprobación final. Aunque la Biblia no es de ninguna manera un manual exhaustivo sobre el diagnostico y tratamiento de las enfermedades mentales, su luz ilumina nuestras mentes y guía nuestro viaje a través de todas las ciencias. Funciona como un colador creado por Dios, utilizado para filtrar las impurezas del mundo de nuestra agua potable espiritual. Los creyentes pueden estudiar las ciencias confiadamente porque poseen esta herramienta de detección.

Una maravillosa mentora me enseñó a respetar la Biblia al nunca ponerle nada encima. Su consejo me impresionó tanto que lo he seguido cuidadosamente por muchos años. Solo recientemente pude ver el simbolismo de esta acción: que la Biblia está encima de todo lo demás en autoridad y excelencia.

Esto es lo que yo llamo «psicología bíblica», o más bien «psicología de Jesús». Yo me sumergí en los estudios académicos basada en el precedente que la Biblia contenía un sistema de psicología más preciso, benéfico, completo y efectivo que cualquier otro que exista bajo el sol. Varios años de estudiar Freud, Jung, Adler, Skinner y Ellis no pudieron sacudir esta creencia. De hecho, las percepciones de las grandes mentes de la psicología solo fortalecieron mi fe; podía ver cuan grandemente estos hombres prestaban, y que las «palabras del hombre, si tienen algún valor, son un eco de las palabras de Dios».1

Hubo un tiempo cuando yo pensé que los psicólogos seculares chorreaban solo jerigonza sin sentido e ideologías insulsas. Al tener que leer una pila de metro y medio de libros de texto como parte de mis estudios, me di cuenta cuanto tuvieron que pensar estas personas para desarrollar sus meticulosas y a veces elegantes teorías. Muchas veces la profundidad y lógica de las teorías seculares me impresionaron. Todavía me sorprende cuanto esfuerzo ponemos los seres humanos para repararnos sin Dios.

¿O será que no?

Otra realidad me impactó: que nada que estas grandes mentes habían desarrollado era realmente original. Job se preguntó: «¿Quién puso la sabiduría en el corazón?
¿O quién dio al espíritu inteligencia?» (Job 38:36, RV). Así como los plagiaristas que cambian una obra lo suficiente como para venderla bajo su propio nombre, los teoristas arrancaron la estructura bíblica; yo podía ver su sombra detrás del velo del razonamiento humano. Afortunadamente para ellos, Dios no puso derechos de autor, y no los van a demandar. Por lo menos no en este lado de la eternidad.

Las ideas de la psicología secular poseen más poder debido a la presencia de la verdad dentro de ellas. El error puro no engaña a nadie. El error es hecho agradable mezclándole verdad. Debido a esto, algunas personas engullen la psicología secular para detrimento de su fe. Un peligro que nos espera es este uso indiscriminado de información.

Un peligro igual es botar la Biblia con la basura. Hay verdad bíblica tejida a través de las enseñanzas de la psicología, y el enemigo hace que algunas personas rechacen esa verdad debido al contexto. Pero, ¿no ha comprobado la historia sagrada que los seguidores de Dios tienen puntos ciegos, que verdades importantes a menudo son descuidadas o hasta olvidadas? Los judíos perdieron tales verdades: la parte acerca del Mesías, para comenzar; y Dios decidió «provocarles a celos» dándole el evangelio a los gentiles.2 Dios a menudo ha utilizado los movimientos seculares para incitar a los cristianos a abrazar lo que ya tenían con antelación.

Ciertos ministerios de supuesto discernimiento, obsesionados con la emoción de maldecir la oscuridad, siempre descubriendo alguna herejía espantosa, podrían gastar sus energías en una forma mejor diciéndonos qué ayuda, qué sana, qué funciona. Mientras publican malas noticias de cosas malévolas, las multitudes perecen por falta del mensaje salvador de Dios de sanación interna.

El espectro de la fe y la psicología

Entonces, ¿cómo encaja la psicología secular con la Biblia? He aquí varias escuelas de pensamiento y mi posición acerca de ellas:

Escuela secular

El secularismo considera que las ciencias son verdad comprobable y sustantiva, y que la Biblia es un mito. La psicología secular está plantada en un fundamento humanista y ateo. Freud rechazó los conceptos judeo-cristianos básicos tales como el pecado y la gracia y desarrollo un nuevo vocabulario purgado de estas ideas. Muchos teoristas seculares patologizaron la religión, considerándola como una expresión de la neurosis en vez de ser un remedio para la misma. Por ejemplo, Freud sugirió que la religión era una forma de controlar el complejo de Edipo: los supuestos celos irracionales de los niños por el afecto de sus madres, ¡que los lleva a tener fantasías acerca de castrar a sus padres!

Una amiga mía muy espiritual en cierta ocasión desarrolló un caso severo de anorexia, por lo cual fue hospitalizada. Su doctor, trabajando desde una perspectiva freudiana, asumió que una sexualidad reprimida era la razón del desorden alimenticio. Cuando trató de conseguir que mi amiga súper religiosa hablara acerca del sexo, ella se sintió incomoda. «¿Dónde se encuentra Jesús en todo esto?» preguntaba ella.

«¡No me interesa Jesús!» él exclamaba.

Otro amigo atendió un programa de internado de tres semanas para procesar el abuso infantil. En cierto punto durante la «terapia» de grupo, el terapeuta se bajo al nivel de sus ojos y gritó: «¡Eres un fanático religioso!» Y a lo largo del programa se utilizaban profanidades libremente para referirse a la religión. Un ejercicio de grupo consistía en golpear una almohada grande con un palo luego de haberla nombrado con lo que fuera que el paciente resintiera. Uno de los participantes llamó a la almohada «Jesús» y procedió a atacarla. ¡Mi amigo quedó más traumatizado por este «tratamiento» que por el abuso original.

En su corazón y origen, la psicología secular es el intento de la humanidad de arreglarse a sí misma. Es natural que abrigue un cierto resentimiento hacia Dios como un invasor, y hacia la religión como un competidor. No es de sorprenderse que a veces esto se presenta como irreligiosidad, sacrilegio, y hasta blasfemia.

Escuela tolerante

El campo de la psicología ha comenzado a exhibir un nuevo respeto por la religión. Para comenzar, el ser «políticamente correcto» insiste en el respeto por la fe individual (por lo menos teóricamente). También muchísimos estudios sociales comprueban los beneficios de la fe y de la membresía y actividad en la iglesia. Karl Menninger dijo: «La religión ha sido el psiquiatra del mundo a través de los siglos.»3 Afortunadamente los proveedores de salud mental han comenzado a aceptar las posibilidades que ofrece la fe en el proceso de sanidad. Los códigos de ética mandan que los psicoterapeutas le den cabida a la religión de sus clientes, hasta el punto de colaborar con brujos si su cliente es animista, o con psíquicos si son espiritistas. Por lo que se podría asumir que el campo también tendría espacio para la fe cristiana.

Pero a menudo la doctrina de la tolerancia en la forma promovida por los humanistas seculares resulta ser una mal disfrazada antipatía y prejuicio irracional hacia el cristianismo bíblico.

Yo vi esta falta de objetividad durante mis estudios de maestría cuando una profesora habló acerca de una pareja casada que ella había asesorado. El hombre incitó a su esposa a tener múltiples relaciones, teniendo alguna emoción perversa de que su esposa tuviera sexo con otros hombres. Sin embargo, a la larga se puso demencialmente celoso y su matrimonio se desbarató. Después de dar una explicación detallada acerca de cómo se desbarato, la profesora dijo reverentemente: «No podía decir nada acerca del matrimonio abierto de esta pareja, porque les funcionaba.» ¿Qué? ¿Funcionaba? ¿En que forma funcionaba? Estalló en sus caras. Pero, abozalada por la «tolerancia», la profesora falló en advertirles acerca de un peligro muy real. Esto es lo que yo me refiero cuando hablo acerca del prejuicio irracional hacia el cristianismo bíblico. Los partidarios de la tolerancia a veces ciegan sus ojos a las pruebas científicas y hasta al sentido común antes de admitir alguna verdad que se encuentra en la Biblia. Es aquí cuando la «tolerancia» en realidad es tolerancia selectiva, la cual en realidad no es tolerancia.

Escuela paralela

Este enfoque profesa creencia cristiana, pero separa las ciencias sociales de la Biblia por completo. Se cree que la Biblia tiene autoridad sobre los asuntos de salvación pero es inútil en el tratamiento de las enfermedades mentales, y tiene poco o nada que decir acerca de la salud mental en general. En esta escuela de pensamiento, Dios nos da el boleto para ir al cielo, pero los asuntos de psicología son manejados mejor por los expertos, o sea los profesionales de la salud mental. Esto crea una división innecesaria e imposible entre lo espiritual y lo psicológico.

Una cliente bulímica vino a verme después de ver un consejero cristiano que fracasó en abordar la fe. La cliente respondió rápidamente a unos pocos estudios bíblicos acerca del amor y la bondad de Dios. Las garras del desorden alimenticio comenzaron a debilitarse mientras que la cliente se familiarizaba más íntimamente con el evangelio. El consejero había perdido una «opción terapéutica» vital al fallar utilizar la fe del cliente.

A veces los consejeros evitan la religión debido a que el cliente tiene una relación insalubre con la misma. Y puedo ver porqué. Una persona que traté de ayudar había sido abusada sexualmente por un padre muy religioso que utilizaba habla de Dios para forzarla a someterse. Uno solo puede imaginar las asociaciones negativas que se habrían formado entre la idea de Dios y el trauma severo resultante de tal situación. Por un tiempo evité la terminología religiosa, pero mi meta final era ayudarla a corregir su concepto de Dios, en vez de rechazar a Dios por completo. Es verdad que la disfunción surge de la religión; de la religión falsa. Un terapista sintonizado espiritualmente le ayuda al cliente a corregir creencias centrales toxicas, incluyendo las creencias centrales acerca de Dios.

He trabajado para agencias de servicios sociales proveyendo cuidado envolvente, en el cual me encontraba confinada a utilizar intervenciones conductuales y no podía «predicar la religión». Aunque tengo que admitir que la religión fluía de mí ocasionalmente, generalmente prescribía técnicas de autoayuda carentes de fe. Encontré que a veces era desgarrador, sin mencionar que era menos efectivo de lo que hubiera podido ser. El cambio requiere poder, y ese poder viene del cielo. El cortar el poder espiritual de la vida es privar la psique de alimentación.

Escuela bíblica

Puedo mantener la Biblia como la autoridad suprema sin desechar todo lo que la ciencia secular puede enseñarme. Una perspectiva bíblica de la psicología lo somete todo al examen de la Escritura, separando lo bueno de lo malo como un cosechador de manzanas. Los principios inspirados guían el proceso de separación, cortando un camino de luz por medio del desierto de ideas humanas. Los profesionales en este campamento a veces se rotulan como «integracionistas cautelosos».

Ya puedes haber adivinado que es aquí donde me encuentro en el espectro de la fe y la psicología. Y Dios le ha dado a los seres humanos algunas cosas valiosas y útiles; medicamentos, modalidades, métodos y todas las investigaciones que las respaldan. En mi practica utilizo tales cosas como técnicas cognitivo-conductuales, ejercicios de inteligencia emocional, la ventana de Johari, y varias técnicas de terapia de grupo y pareja. No tengo nada en contra de las técnicas y métodos con tal de que no se utilicen para descartar a Dios y su gracia.

Ventaja

Nuestro conocimiento de las escrituras nos da una ventaja inequívoca. Habiendo suficientes años y dinero para hacer investigaciones, la ciencia conducida correctamente podrá comprobar lo correcto en la psicología y refutar lo incorrecto. Pero no necesitamos esperar: Dios nos ha dado en su palabra un vistazo adelantado.

Jesús «conocía a todos» (Juan 2:24) y él sabe hoy que es lo que te impulsa. Además de esto, El quiere que «seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma» (3 Juan 2) mientras que «sana todas tus dolencias» (Salmo 103:3).

 

Fuentes:

  1. Ellen G. White, Counsels to Parents, Teachers, and Students (Mountain View, Calif.: Pacific Press, 1913), p. 423.
  2. Romanos 11:11.
  3. Karl Menninger, Man Against Himself (New York: Harcourt, Brace, and World, Inc., 1938), p. 393.

 

Publicado originalmente en la Revista Adventista, utilizado con permiso.


Acerca del autor

Jennifer Jill Schwirzer LPC

En 1999 Jennifer se graduó summa cum laude del Atlantic Union College. Ella es la fundadora de Michael Ministries, para el cual ella, escribe, hace música y da charlas. Ella ha producido seis CD’s de su propia música y ha dado conciertos en Los Estados Unidos, Canadá, África, Sur América, y Europa. Ella ha escrito los libros titulados Testimony of a Seeker, A Most Precious Message, y I Want It All. Jeniffer ha estado casada con Michael por más de 20 años y tiene dos hijas, Alison y Kimberly.

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