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«El gozo, la templanza y el reposo, dan un portazo en la nariz del doctor».

Aunque este refrán fue dicho a principios del siglo IX por Henry Wadsworth Longfellow, es tan pertinente hoy en día como entonces. Piensa, el exceso de cualquier cosa es perjudicial. Hasta beber mucha agua puede ser letal. ¿No estas de acuerdo que necesitamos controlar nuestros hábitos?

Tomemos el sol como ejemplo: la luz solar es un excelente ejemplo de moderación para la salud. Solo toma unos pocos minutos de exposición completa al sol al mediodía para convertir cantidades adecuadas de vitamina D. Sin embargo, mientras que pasar de 20-30 minutos al sol puede tener una sorprendente influencia positiva sobre nuestro animo, pasar un exceso de tiempo al sol puede conllevar quemaduras solares y hasta cáncer.

Algunas personas asocian la palabra temperancia con el movimiento por la temperancia de los 1800s el cual, entre otras cosas, urgía la prohibición del consumo de bebidas alcohólicas. Pero la temperancia es mucho mas que evitar el alcohol o limitarse a tomar solo un terrón de azúcar en el té. Trata de pensar acerca de la temperancia como un estado mental en el cual buscas practicar un balance con tu cuerpo y pasiones.

En realidad es un conflicto antiguo, que va hasta los tiempos de la antigua Grecia y hasta los albores de la humanidad. Si recuerdas la historia, los primeros seres humanos, Adán y Eva, tuvieron que lidiar con la intemperancia en la dieta y terminaron comiendo el fruto prohibido.

Entonces, ¿cómo practicamos la moderación en nuestras vidas? Como mencioné con antelación, necesitamos encontrar la forma de controlar nuestros cuerpos y acciones. Un lugar muy difícil de hacer esto es en nuestras dietas. La obesidad se esta volviendo un problema generalizado de salud publica en el mundo desarrollado, que si no se controla, pronto se volverá la principal causa de muerte. Por lo tanto, cuando de la elección de los alimentos se trata, piensa y escoge con temperancia. Come lo suficiente para mantener las necesidades físicas, y escoge alimentos ricos en nutrientes que mantendrán a tu cuerpo alegre.

Otros productos que estimulan los sentidos tales como la nicotina, la cafeína y los depresores tales como el alcohol son otro tema que quiero cubrir. Históricamente la temperancia estaba asociada al alcohol. Recientemente muchos estudios científicos han sido hechos sobre los beneficios de tomar alcohol con moderación, pero no han hecho mucho mas que enturbiar las aguas. Una verdad antigua permanece clara: lo que comienza como consumo moderado puede rápidamente convertirse en un habito, y el beber alcohol habitualmente claramente es peligroso para la salud. Debido a esto, aunque estamos hablando de moderación, creo que el alcohol es una área donde la abstinencia total es la mejor opción.

Cuando parece que nuestras vidas están girando fuera de control, la temperancia puede ayudarnos a recobrar el control. Es acerca de balance y control, ¿no? En nuestro mundo excesivamente digital, la mayoría si no todos podríamos pasar la mayor parte del día con nuestros ojos pegados a alguna clase de pantalla.

¿Que clase de vida es esa? ¿Qué gozo hay en eso?

Practica la temperancia en tu dependencia en la tecnología, y toma un momento para ordenar tus pensamientos y simplemente respirar. Toma un poco de tiempo extra con tus amigos y familia y entabla una conversación verdadera sin un televisor a todo volumen de fondo.

La verdadera llave para vivir una vida temperante está en nuestras mentes. Necesitamos aprender a salvaguardar nuestros pensamientos y monitorear nuestras emociones cuidadosamente.

Si eres el tipo de persona que se enfurece fácilmente, toma unas respiraciones profundas y aprende el poder del perdón. Si tienes tendencias a la fanfarronería, da lugar a conversación más humilde. Si eres critico, trata de usar la compasión o la empatía. Piensa de tu mente como un trampolín para todas tu acciones. Si puedes aprender a usar tu mente cuidadosa y sabiamente, habrás ganado la batalla contra la intemperancia.

 


Acerca del autor

Daniel Velez

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