Hay un dicho antiguo que dice que «cuando perdonas , liberas un prisionero, y ese prisionero eres tú». El perdón es definido como «dejar el resentimiento, perdonar el pago de una deuda, o el dejar de sentir resentimiento contra un ofensor».1 El perdonar un daño o una injusticia es una virtud activa que requiere una decisión consciente de partir con los sentimientos airados, hostiles, y amargos asociados con los daños que recibiste. Es un proceso de liberación emocional que puede ser difícil pero que sin embargo es esencial para tener bienestar espiritual, mental, y físico. «El perdón no es una solución rápida», dice Robert D. Wright, Ph.D. Significa un «cambio de corazón a propósito, el resultado exitoso de un proceso activo».2 ¿Hay alguien que necesitas perdonar?

La ira, la hostilidad, el resentimiento y la amargura están asociados con numerosas dolencias físicas y sicológicas, así como con longevidad mermada. A menudo las personas que no perdonan no solo hieren a los demás sino que se hieren a si mismas, sea física o sicológicamente. Las personas lastimadas lastiman a otras personas. Las personas implacables a menudo tienen dificultad en perdonarse a si mismos los daños que ellos mismos han cometido, y se encuentran llenos de rechazo, culpabilidad y vergüenza.

El orador motivacional Zig Ziglar dice que es muy peligroso conducir un automóvil mirando en el espejo retrovisor. Sin embargo, las personas que navegan a través de la vida viviendo en los males del pasado están haciendo esto, y, en el proceso constantemente pasan oportunidades presentes y pierden su esperanza de un mejor futuro.

Por otra parte, hay creciente evidencia que muestra que las personas que tienen tendencia a perdonar a los demás gozan de mejor salud mental y física que las personas que guardan rencor, a no ser que estén excusando a alguien que sea abusivo.3 Negarse a perdonar es más común entre las personas con niveles altos de ira y temor y baja estima propia, pero es más fácil para las personas que manifiestan humildad.4 La humildad es lo opuesto al orgullo. Es la ausencia de un espíritu de venganza. Es la habilidad de pensar objetivamente y darle consideración a las necesidades y perspectivas de los demás. Pero tener humildad no significa tolerar o aceptar responsabilidad por las malas acciones de otras personas.

¿Será posible quebrantar las cadenas de la ira, culpa, odio propio, venganza, y falta de perdón? ¿Será posible experimentar la libertad del perdón cundo ha ocurrido abuso sexual, físico, o emocional? ¿Es posible que la paz llene el alma cuando hayas experimentado trauma, violencia, traición o abandono? ¿Puedes perdonarte a ti mismo cuando tu vida ha sido destruida por el abuso de drogas o alcohol, o compulsiones y rasgos de carácter que te han hecho daño o herido a otros?

Se ha dicho que el «perdonar es divino», y en realidad así es. La Biblia dice: «perdonad, y seréis perdonados». (Lee Lucas 6:37.) Nunca alcanzamos a tener el amor perfecto, por lo que Dios nos llama a perdonar a los demás los males que nos han hecho. No se nos ha prometido que esta vida o las personas en ella sean justos. El pecado no sería pecado si no le hiciera daño a los inocentes. Dios ha prometido que compensará las cuentas de todos, porque él es un Dios de justicia así como de amor. Mientras tanto, él quiere que seamos libres del dolor de albergar odio hacia nosotros mismos o hacia los demás.

Los pasos para experimentar el perdón son simples y sencillos:

  • Primeramente, hazle frente a tu ira. Reconoce los sentimientos que están alterando tu actitud y comportamiento.
  • En segundo lugar, pídele a Dios que te dé el regalo del perdón por los males que has cometido, y toma la decisión de hacer reparaciones hasta donde sea posible.
  • En tercer lugar, toma la decisión de perdonar a los que te han herido. Pídele a Dios gracia para dejar a los demás en sus manos, y reclama la promesa que él te compensará o pagará la diferencia por cualquier daño que hayas recibido. (Lee Isaías 61:7.)
  • En cuarto lugar, perdona activamente. Reconoce tu dolor, pero permite que la experiencia ahonde tu propia sabiduría, compasión, y empatía por los demás. Habla y compórtate basado en tu nueva decisión.
  • En quinto lugar, descubre la liberación de la prisión emocional de la falta de perdón. Date cuenta que no estas solo, y que los que hieren generalmente están heridos también. Utiliza la experiencia del perdón para ayudar a los demás, y utiliza la experiencia negativa para crecer en sabiduría y desarrollar un nuevo propósito de vida.

 

Fuentes:

  • Merriam Webster online dictionary.
  • Quoted on Campaign for Forgiveness Research website, John Templeton, Ph.D.
  • Religion and the forgiving personality. McCullough ME, Worthington EL. J Pers 1999 Dec:67(6):1141-64.
  • Ibid.


Acerca del autor

Vicki Griffin MPA, MACN

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